
Conocí a Pepe un verano, el museo estaba instalado en los bajos del ayuntamiento, aquel hombre de boina que nos explicaba con aquel brillo en los ojos todos los entresijos de una manera de vivir de nuestros antepasados me cautivo y allí nació mi secreto amor por la etnografía y mi admiración a un humilde ferreiro
No motiva esta carta la búsqueda de gratitud, ni protagonismo, ni mucho menos la fama o la remota posibilidad de que llegues a leerla Pepe. Solamente es la manifestación de algo que he querido transmitir a quien me conoce y es el cabreo ante la injusticia de que fuiste objeto. Gracias por estar, por existir, por las conversaciones, por las citas afables, por tu paciencia y tu tesón, por los cuentos de viejas épocas, por no desfallecer aunque parezca todo perdido, por ser un testimonio, único e irrepetible de nuestras raíces.
Parece que la pesadilla llega a su fin por si acaso Tendremos que tener fe en los jóvenes, yo creo que tu la tienes, esa que muchos tildan de abúlica, pero que, silenciosa, busca también evitar que se pierda todo nuestro patrimonio y nuestra cultura. Alguna vez Sabató escribió: "Siempre me han preocupado estos jóvenes cuyos ojos están destinados a la belleza, pero también al infortunio porque ¿qué mas desventurado que un sediento buscador de absolutos?" No tengo palabras para expresar mi desconsuelo, en estos casi setecientos días, no sirve la melancolía, la introspección, la filosofía, solamente me valen los hechos,los abrazos, los gestos que a simple vista parecen superfluos, las miradas de la gente que, destruida, resiste porque de resistencias está hecho el valor del hombre y en esa lucha seguimos.
Me gustaría que sepas que cuanto mas solo te sentías en esta lucha, cuando más necesitabas de ese sutil afecto, era cuando mas fuerza nos ofrecías a nosotros. Porque es en las penurias, en las grandes batallas cotidianas donde están aquellos héroes que hacen que aquel vacío tan tenebroso que se lleva dentro se llene de fuerza de sueños, tal vez infantiles, pero infaltables. Y lo mismo me ha pasado con tus escritos, es donde encuentro esa fuerza que no se de donde te sale, el convencimiento de que todavía existe la conexión entre el cosmos y el hombre, entre este universo que habitamos sin comprender y el interior de cada uno, sembrado de dudas, desengaños y zancadillas.
¡haxa salú!